Inicio » Ayuntamiento » Áreas » Turismo » Lugares de interés

Áreas

ACCESOS RÁPIDOS

Lugares de interés

Enviar Imprimir

Centro Interpretación

Centro de Interpretación [+]

Iglesia

Iglesia Parroquial [+]

Puente

Puente [+]

Fortaleza

Antigua Fortaleza [+]

Castillazuelo

Esta localidad está ubicada en el curso medio del Río Vero y a 368 m. de altitud.
Su núcleo urbano queda dividido por el curso del río, conformando dos sectores perfectamente diferenciados. El del oeste, en la falda del monte, arropa las ruinas de una fortificación, y el del este, en un área plana y bien urbanizado, ha continuado creciendo a lo largo del eje de la carretera. Ambos barrios se comunican a través de un antiguo puente de piedra, de un solo ojo, que en la actualidad aparece revocado con cemento.

  • La Plaza Mayor vertebra el entorno construido. A ella confluyen cuatro calles que conforman una estructura cruciforme. Parece que fue a finales del siglo XVI cuando la población abandonó el cerro, bajo los auspicios de la viuda del Señor de Castillazuelo (Esperanza de Urriés), que propició el nuevo poblamiento en el entonces estéril juncal, dando lugar a un trazado urbano regular y bien planificado. Dice la tradición que el Señor levantó doce casas iguales, en las que instaló a doce criados suyos, que casó con doce criadas: así nació el pueblo actual.
  • Los restos de una antigua fortaleza dominan el valle y la población, desde la margen derecha del río Vero. El castillo del Señor, aunque éste no lo habitara, durante gran parte de la Edad Moderna continuó siendo el símbolo del dominio señorial: allí debían acudir los vasallos a entregar sus tributos.
    En Castillazuelo todo el mundo ha oído hablar de los antiguos Señores del lugar. Si se le pregunta a cualquier vecino del pueblo, contará historias pintorescas, sangrientas y trágicas de los antiguos Señores que dominaban, desde el sombrío castillo, las vidas de sus vasallos de Castillazuelo.
    El castillo era un caserón sombrío que disponía de "todos los vasijos, granero y cijos para poner y conservar todos los frutos". Apenas nada ha sobrevivido de su pasado esplendor, al haberse aprovechado sus muros y redistribuido su espacio interior para convertirlo en viviendas, hoy también arruinadas.
  • La Iglesia Parroquial de Castillazuelo está dedicada a San Salvador. Fue construida a principios del siglo XVIII bajo la dirección de un maestro de obras barbastrense, que levantaría un templo de una sola nave, cubierta por bóveda de cañón con lunetos, cuyos arcos se decorarían con sencillas yeserías de tradición mudéjar. Sin duda, se trata de una de las obras más tardías de entre las que presentan este tipo de ornamentación.
  • El río ha propiciado, desde la antigüedad, el desarrollo económico de los pueblos de esta área del Somontano y las vidas de sus gentes. Castillazuelo es buena muestra de ello. De hecho, en su entorno se localizan interesantes obras hidráulicas, como el
  • acueducto de San Marcos. Se trata de una estructura similar a la de un puente, que permitió a la acequia de San Marcos pasar de la orilla derecha del río Vero, a la opuesta. Esta obra fue contratada por Pedro de Espés, Señor de Castillazuelo, y maese Juan Pérez de Requia, cantero, en 1578, quien construyó una obra sólida que todavía hoy, cuatro siglos después, sigue llevando sobre su lomo las aguas que, tras pasar por los cárcavos del molino harinero de la localidad, llegan a Barbastro para regar los huertos.
  • El molino de Castillazuelo siempre había pertenecido a los Señores del lugar. Los vasallos estaban obligados a moler allí sus cereales. El señor lo arrendaba a un molinero que vivía en él. Cuando un vasallo iba a moler su grano debía entregar, como pago por la molturación, dos partes del cereal que llevaba: una era para el molinero, otra para el Señor.
    De los frutos que llegaban al castillo, no eran los menos abundantes los procedentes del molino. El que se quedó con el arriendo del lugar pagó mucho por él: veinte mil sueldos cada año le costó apropiarse de los frutos que rendía la molturación. Seguramente el trigo, la cebada, el centeno y el mijo que los vasallos dejaban allí, valían mucho más. Todos los vasallos de la baronía estaban obligados a moler en el molino del Señor. Llegaban con sus acémilas los de Castillazuelo, que tenían las muelas a pocos minutos de sus casas, pero también los de Hoz, Salinas y Montesa, que alcanzaban el molino señorial tras caminar cuatro o seis horas.
    El molino necesitaba de muchas atenciones y cuidados. El agua para el molino se tomaba del río Vero, una legua más arriba de Castillazuelo, ya en los términos de Pozán. Allí había un viejo azud de madera del que partía (por la margen derecha) una acequia. Un poco más abajo, las aguas que iban al molino, cruzaban el río por un acueducto de madera. Aquel acueducto siempre presentaba problemas. Año tras año exigía costosas reparaciones. La única solución definitiva, consistía en sustituirlo por una obra sólida de cantería, que garantizara la robustez y la permanencia a través de los años. En 1578 se decidió emprender las obras de un acueducto para el molino: el acueducto de San Marcos.
    Además de los tributos de los vasallos, el Señor recibía pingües beneficios del agua que corría por su señorío. No gastó en vano lo que entregó al cantero para levantar el acueducto: los regantes de San Marcos le debían pagar cada año cuatrocientos sueldos.
    Como el molino rentaba tanto, no era cuestión de tenerlo desatendido. El Señor gastaba bastante para que el agua llegara siempre abundante a las "alabas" de sus rodetes. Además de las obras que se realizaron en 1578, en 1606 le llegó su turno al azud. El día 11 de agosto de aquel año el arrendatario, el mercader Joan de Gracia, firmó con dos carpinteros de Barbastro un contrato para construir un nuevo azud de madera. Levantaron un azud complejo y robusto. Cobraron por él ciento sesenta escudos. Pero el azud que construyeron no debió de durar mucho. Algún tiempo después se construyó la presa de sillería, que aún continúa enviando las aguas del Vero al molino de Castillazuelo.
    El agua que movía los rodetes del molino del señor, una vez recorridos los cárcavos, no volvía al río: continuaba por una acequia que servía para regar las huertas pertenecientes a los llamados "herederos del regano del Señor Sant Marco" de Barbastro y también para mover las mazas de un batán, del que era propietaria la cofradía de pelaires de la misma ciudad. Cuando cada año, era necesario limpiar las acequias, el Señor enviaba sus vasallos para que trabajaran junto a los regantes y a los peones que ponían los pelaires.
    Hoy, el molino sigue viendo correr el agua por sus cárcavos. El molinero que lo habita es su propietario. El castillo está en ruinas.
    El interesante patrimonio hidráulico del río Vero, ha propiciado la creación de un espacio interpretativo para el río y sus construcciones:
  • el Centro de Interpretación del Río Vero. Contiene una exposición permanente en la que se recrean distintos ecosistemas del entorno del río, su flora y su fauna, así como pequeñas reproducciones de un molino harinero y un batán, cuyo funcionamiento se acciona mecánicamente. Un audiovisual de espectaculares imágenes, ofrece un recorrido por los rincones más bellos del Parque Cultural del Río Vero. Las localidades que integran este espacio, verdadero museo al aire libre, y el relieve en el que se asientan, han sido esculpidos en la roca madre, que aflora al interior del edificio y en el que se ha integrado.



Áreas

Cultura | Deportes | Educación | Turismo | Directorio Empresarial

Ayuntamiento de Castillazuelo - Plaza Mayor, s/n - 22313 Castillazuelo (Huesca) - Telf. 974 302 218
[Icono de RSS] [Level A conformance icon, W3C-WAI Web Content Accessibility Guidelines 1.0] [XHTML 1.0 válido] [Icono Fondos FEDER]